Fardo manual o fardo para manejo mecánico

Elegir el formato de fardo adecuado facilita el manejo del forraje, reduce tiempos de trabajo y mejora la organización diaria.

Cuando compramos paja o forraje no solo debemos prestar atención a la calidad del producto. El formato en el que se presenta también puede influir considerablemente en el trabajo diario de una explotación ganadera.

El espacio disponible, el número de animales, la maquinaria de la granja o la frecuencia con la que necesitamos repartir el alimento son algunos de los aspectos que debemos valorar antes de elegir entre un fardo preparado para manejo manual o uno destinado al manejo mecánico.

Cada formato responde a unas necesidades diferentes.

¿Por qué es importante elegir correctamente el formato?

Un fardo adecuado facilita tareas como la descarga, el almacenamiento y el reparto del producto.

En una pequeña explotación puede resultar más práctico trabajar con unidades fáciles de mover manualmente.

En cambio, cuando hablamos de grandes volúmenes de paja o forraje, utilizar formatos preparados para manipularse con maquinaria puede reducir considerablemente los tiempos de trabajo.

Por eso no existe un formato universalmente mejor.

La mejor opción será aquella que se adapte al funcionamiento real de cada explotación.

Fardos para manejo manual

Los fardos manuales están pensados para poder manipularse sin necesidad de maquinaria específica.

Resultan especialmente interesantes cuando necesitamos mover pequeñas cantidades de producto entre diferentes zonas de la explotación.

También facilitan dosificar el forraje progresivamente y permiten trabajar en instalaciones donde el acceso con maquinaria puede resultar complicado.

¿Cuándo puede interesar un fardo manual?

Este formato puede ser especialmente práctico en:

  • Pequeñas explotaciones ganaderas.
  • Cuadras.
  • Corrales con accesos reducidos.
  • Instalaciones sin maquinaria de manipulación.
  • Lugares donde necesitamos repartir pequeñas cantidades.
  • Explotaciones con diferentes zonas de alimentación.

La posibilidad de mover individualmente cada fardo proporciona una mayor flexibilidad.

Mayor facilidad para organizar el consumo

Trabajar con unidades más pequeñas también permite controlar fácilmente cuánto producto trasladamos hasta cada zona.

Podemos disponer únicamente de la cantidad necesaria para una jornada o para un grupo determinado de animales sin tener que manipular grandes volúmenes.

Esto puede simplificar la organización diaria de determinadas explotaciones.

Fardos para manejo mecánico

Cuando la explotación dispone de tractor, pala, manipulador telescópico u otros equipos, podemos utilizar formatos de mayor tamaño preparados específicamente para trabajar con maquinaria.

Estos fardos permiten concentrar una mayor cantidad de producto en cada unidad.

Su principal ventaja aparece cuando necesitamos mover grandes volúmenes de paja o forraje de manera habitual.

Menos movimientos para grandes cantidades

Imaginemos una explotación que necesita utilizar diariamente una cantidad considerable de paja.

Trabajar exclusivamente con pequeñas unidades obligaría a realizar muchos desplazamientos y manipulaciones.

Con formatos destinados al manejo mecánico podemos mover una cantidad mucho mayor en cada operación.

Esto puede ayudar a reducir tiempos y aprovechar mejor la maquinaria disponible.

¿Para qué explotaciones puede resultar interesante?

El manejo mecánico suele resultar especialmente práctico en:

  • Granjas de mayor tamaño.
  • Explotaciones con un consumo elevado de forraje.
  • Empresas agrícolas.
  • Centros ganaderos con maquinaria propia.
  • Instalaciones con zonas de almacenamiento amplias.
  • Empresas que trabajan habitualmente con grandes volúmenes.

La elección dependerá siempre de las características concretas de cada instalación.

La maquinaria disponible es determinante

Antes de pedir un determinado formato debemos analizar con qué medios contamos para manipularlo.

No tiene sentido utilizar un fardo de gran tamaño si después no disponemos de maquinaria adecuada para moverlo con seguridad.

Del mismo modo, una explotación equipada con sistemas mecánicos puede aprovechar mucho mejor formatos grandes.

Elegir correctamente permite adaptar el producto a los recursos que ya tenemos.

Pensar también en la descarga

No debemos valorar únicamente cómo moveremos el producto una vez almacenado.

La descarga es otro punto importante.

Antes de realizar el pedido conviene comprobar:

  • Acceso para el camión.
  • Espacio disponible para maniobrar.
  • Lugar exacto de descarga.
  • Altura disponible.
  • Maquinaria existente en la explotación.
  • Capacidad de almacenamiento.

Una buena planificación facilita considerablemente la recepción de la mercancía.

El espacio de almacenamiento

Los fardos deben almacenarse correctamente para mantener el producto en buenas condiciones.

Por eso debemos analizar la superficie disponible y cómo queremos organizarla.

Los formatos grandes pueden facilitar el almacenamiento de importantes cantidades de producto cuando disponemos de medios para colocarlos correctamente.

Los formatos manuales, por su parte, ofrecen mayor flexibilidad cuando debemos distribuir las existencias en espacios más pequeños.

¿Qué ocurre si utilizamos diferentes tipos de forraje?

Una explotación puede trabajar con paja de cereales, alfalfa, avena, mezclas de forraje y otros productos.

No necesariamente tenemos que utilizar el mismo formato para todos ellos.

Podemos adaptar cada suministro dependiendo del consumo previsto y de la forma en la que posteriormente vamos a utilizarlo.

La flexibilidad permite organizar mejor las existencias.

Frecuencia de suministro

Otro aspecto que debemos valorar es cada cuánto recibimos mercancía.

Las explotaciones que realizan pedidos de gran volumen pueden beneficiarse de formatos preparados para facilitar una manipulación intensiva.

Por el contrario, cuando las necesidades son menores o el suministro se realiza en cantidades reducidas puede resultar más cómodo optar por formatos manuales.

Reducir tiempo de trabajo

El tiempo destinado diariamente a repartir alimento o preparar las instalaciones acaba teniendo un impacto importante sobre la organización de una explotación.

Un formato bien elegido puede reducir movimientos innecesarios.

Esta diferencia puede parecer pequeña en una jornada concreta, pero termina siendo importante cuando repetimos el mismo trabajo durante todo el año.

Seguridad durante la manipulación

El tamaño del fardo también determina cómo debe manipularse.

Los formatos preparados para maquinaria deben moverse utilizando equipos adecuados y siguiendo siempre las medidas de seguridad necesarias.

En el manejo manual también debemos evitar sobreesfuerzos y trabajar de forma organizada.

Elegir un formato adaptado a nuestros medios ayuda a realizar las operaciones de manera más cómoda y segura.

Calidad del producto y formato deben ir unidos

El formato facilita el trabajo, pero la calidad del forraje continúa siendo fundamental.

Un buen producto debe conservar sus características durante el transporte, la descarga y el almacenamiento.

Por eso resulta importante que el proceso de empacado permita conseguir unidades compactas y resistentes que mantengan correctamente su integridad.

Una solución adaptada a cada cliente

No todas las granjas trabajan de la misma manera.

Una explotación de ovino puede tener unas necesidades muy diferentes a una granja de vacuno de gran tamaño o a una empresa dedicada a otros usos agrícolas o industriales.

Por esta razón, disponer de diferentes formatos permite adaptar mejor cada suministro.

En Faustino Morrás contamos con maquinaria empacadora propia que nos permite preparar diferentes tipos de fardos, tanto para manejo manual como para manipulación mecánica.

Además, nuestra experiencia en el suministro de paja y forrajes nos permite buscar la solución más adecuada según las necesidades de cada cliente.

Porque elegir un buen forraje es importante, pero recibirlo en el formato adecuado también puede ayudar a trabajar de forma mucho más eficiente.

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